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La ciudad de la majestuosidad y la tragedia por excelencia: Troya en Turquía

Troya. Hay tantas Troyas que todas ellas terminan pareciendo la misma y la única: la de Príamo y la de Héctor. La de Helena y Andrómaca. Todas las Troyas, las del pasado o las que en el futuro vengan, siempre serán la misma. La Troya nominada por sus héroes mitológicos y literarios. Los muros, los templos, los palacios, las puertas, todos conducen a la misma Troya, la de la mítica guerra con los aqueos, la llamada Troya VI (entre los siglos XVII y XIII antes de Cristo).


El décimo año de la guerra de Troya es descripto en la Ilíada, un poema épico atribuido al poeta griego Homero, quien lo habría recopilado durante el siglo IX a. C. Homero también hace referencia a Troya en la Odisea, poema épico que narra el regreso a su hogar de Odiseo, uno de los reyes aqueos que luchó en la guerra. Existen excavaciones arqueológicas que prueban la destrucción de la ciudad de Troya y su rivalidad con las sociedades griegas de la época.


Según Homero, el detonante de la guerra fue el rapto de la reina Helena de Esparta por parte de Paris, príncipe de Troya. Menelao, rey de Esparta, pidió ayuda a su hermano Agamenón, rey de Micenas, quien a su vez convocó a todos los reyes aqueos a participar de la guerra. Una poderosa flota griega cruzó el mar Egeo y puso sitió a la ciudad de Troya, ubicada en las costas de Asia Menor. El objetivo de los griegos aqueos era recuperar a Helena, para poner a salvo el honor de Menelao y, a su vez, destruir la ciudad y saquear sus riquezas.


La colina de Hisarlik se encuentra en la costa noroccidental de la península de Anatolia, en la actual provincia turca de Çannakkale. Cuando el visitante moderno llega al yacimiento lo primero que encuentra es una reconstrucción del famoso caballo de madera que los aqueos regalaron a los troyanos para llevar a cabo su archiconocida estratagema —en el paseo marítimo de la ciudad de Çannakkale se expone la réplica utilizada en la película Troya (Wolfgang Petersen, 2004)— y con su visualización comienzan a fluir por la mente los recuerdos de la leyenda.


No solo de recuerdos históricos vive la provincia de Çannakkale. Su riqueza natural también es impresionante. El Egeo baña sus costas con su característica agua de un azul intenso que dota de una belleza impresionante a sus calas. Queremos destacar asimismo dos islas que bien merecen una visita. Hablamos de Gökçeada y Bozcaada, las únicas islas del Egeo con jurisdicción turca. Gökçeada es la más grande y la que tiene una historia más interesante. Habitada por una comunidad griega que se vio obligada a marchar a Grecia por el acuerdo de intercambio de poblaciones entre Grecia y Turquía de 1923, quedando la isla prácticamente abandonada.


Sin duda alguna Troya es el destino más emblemáticamente histórico del país de Turquía, y por supuesto no es lo único que tiene disponible para la visita de turistas, el entorno es de los más ricos de Europa, dividido por dos culturas altamente distintas y con estándares de calidad y respuesta distintos; aún así, no hay destino que se compare en este aspecto, y con Troya como una de las atracciones más reconocidas y especiales, cualquier turista amante de la cultura debe visitar este destino, y país, al menos una vez en su vida.








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